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03 OCT

Una magnífica reseña de 'Solo', escrita por Rebeca Hernández en Biblogtecarios

La documentalista recomienda la lectura del libro escrito por Susana Peix y David Gómez e ilustrado por Carolina Luzón
Una magnífica reseña de 'Solo', escrita por Rebeca Hernández en Biblogtecarios

Compartimos una reseña que nos hace muchísima ilusión. Publicada por Rebeca Hernández en Biblogtecarios.


No desvelo nada si digo que SOLO trata sobre aprender y aceptar la soledad, a veces elegida y a veces, no. También nos lleva a reflexionar sobre cómo manejar las emociones que acompañan a cada una de las situaciones de estar con uno mismo a lo largo de la vida. ¡Temazo para un libro infantil!, diréis. Pero como ya vemos siempre que nos adentramos en las páginas de este tipo de literatura, confirmamos que ésta no es más que un instrumento de aprendizaje, y en todos y cada uno de los casos no se ciñen a una edad determinada.

“Solo” y yo

La clave de Solo está en la página 1 del álbum. Lo abres y allí te topas con la dedicatoria conjunta, firmada por los tres autores, que prepara a la lectora, en este caso yo, para lo que viene. La puerta de entrada es la siguiente: “Para ti, para que disfrutes momentos de soledad sin sentirte solo”. Y como si Carolina, David y Susana me leyeran la mente, pienso: “esto es, claro que sí”. Tan fácil, tan complicado, tan normal en el día a día.

En seguida empaticé con ese pequeño erizo sin nombre, que me despertó ternura a primera vista. Línea a línea voy sintiéndome representada por lo que nos cuenta. Me lleva a momentos y lugares por los que alguna vez he pasado. Detrás de su historia también hay rasgos de carácter y vivencias personales. Supongo que cada lector va buscando los puntos de unión con el personaje. Así que, no le doy demasiada importancia al asunto y sigo con lo que estaba.

De casi cada una de las páginas, fui anotando algunos conceptos que llamaron mi atención.

¿Qué le lleva al erizo a empezar ese viaje? la curiosidad por saber y entender si lo que le contaba su madre era verdad y si todos los erizos son iguales. Los erizos no lo sé, pero las personas no lo son, pero lo extraordinario es que a pesar de esas diferencias podemos encontrar elementos de unión que nos acercan. Y aprendemos a aceptar a cada uno con sus características propias. Seguro que los erizos también lo hacen.

¿Qué siente el erizo cuando se siente observado? se siente juzgadoinseguronervioso y elige querer ser invisible. Cualquiera en su situación querríamos lo mismo, poder envolvernos en una bolita de púas y camuflarnos debajo de unas hojas en mitad del bosque.

Al hilo de ello, hace unos días, escuchando un podcast, una de las colaboradoras ¿podcasters? recordó ese momento, cuando en clase de lengua, leíamos en voz alta párrafos del mismo libro y el maestro o maestra iba indicando quien tenía que continuar. Escuchando esa anécdota noté un nudo en el estómago, y reviví esa sensación de nerviosismo y vergüenza que me mantenía hiperatenta, para no caer en el error delante de mis compañeros en el momento en el que me diesen paso para la lectura de las líneas que el azar eligiese para mi. Sólo puedo decir dos cosas: en ese momento me habría encantado ser invisible y siempre me ha gustado más leer en soledad.

En un momento dado, nuestro erizo quiere formar parte del grupo, busca la aceptación de los demás, pero en el último instante decide seguir con su camino. A veces desconfía de aquellos que encuentra por el camino, a veces se siente sorprendido por la amabilidad de un desconocido y agradece los gestos que recibe. Que levante la mano a quién no le haya pasado alguna vez.

Hay tramos de soledad en los que siente miedo, pero acaba encontrando seguridad en esa situación. A veces hace partes del camino en compañía y lo disfruta, otras lo hace solo y lo disfruta también. Descubre que la soledad genera secretos que guardar para sí mismo. Conoce individuos con formas de vida diferentes a la suya. Algunos viven siempre acompañados, en pareja, en manada, en familia. Y se sorprende.

Una sensación que comparto con el erizo y disfruto especialmente es cuando estás acompañado y no necesitas decir nada. Esos silencios en compañía son tan especiales… están cargados de confianza, de tranquilidad, de “todo está bien”, de “no hace falta decir nada más” el momento ya es perfecto ocupado por el vacío que llena el silencio.

Por otro lado, ¿quién no se ha sentido solo rodeado de gente? u ocasiones en las que nos vemos obligados a hablar sin sentimiento, simplemente por llenar espacios vacíos. Y otras veces, el ruido ambiental nos satura y buscamos, necesitamos encontrar refugio en el silencio y en la soledad.

Esto me ha traído a la memoria una anécdota que oí una vez sobre el escritor ruso Fiodor Dostoyeski, que dijo al salir de la cárcel: “lo más duro de los once años que pasé en prisión, en Siberia, es no haber estado ni un minuto de esos once años solo”. Parece ser que relató en su obra Recuerdos de la casa de los muertos. Cuando escuché esa frase por primera vez se me encogió el corazón. Me pareció una tortura velada bastante terrible. Me considero una persona sociable, aunque introvertida y necesito la soledad para sobrevivir, así que pensar en estar durante todo ese tiempo rodeado de personas, como mínimo, me resulta incómodo.

El camino que recorre nuestro erizo en unas páginas, equivale a un ciclo vital de humano completo. Afortunadamente, con el paso de los años, aprendemos a vivir en sociedad y en soledad y tratamos de equilibrar las experiencias. Aunque no siempre podemos elegir qué fase es la que toca y si nos apetece, si estamos preparados o si queremos o podemos afrontar esa etapa en ese determinado momento.

Sobre las ilustraciones

Me ha encantado el trazo y la técnica de Carolina en esta historia, donde va mezclando los dibujos con el collage y se sienten las diferentes texturas entre los árboles, los fondos, las púas del erizo y el resto de los animales: los jilgueros, la tortuga… un juego estético muy interesante, que da mucho más protagonismo al protagonista, aunque no Sólo. 

Algunas preguntas a Carolina, David y Susana:

Les pasé el mismo cuestionario a los tres y cada uno fue respondiendo por separado. No he editado ninguna de las respuestas. Así que, en algún caso, leeréis alguna información repetida, pero desde el punto de vista personal de cada uno de ellos.

En realidad, en el momento en el que empecé a recibir sus respuestas mi reseña estaba esbozada, sólo algunas notas sobre la primera lectura del álbum y algunas ideas que me habían surgido, así que no quise leer sus respuestas hasta que la di por terminada para no condicionar mi reflexión sobre SOLO.

Ahora, aquí queda todo al descubierto: reflexión personal, preguntas, respuestas…

¡Vamos allá!

¿Por qué elegisteis un erizo como protagonista de la historia? ¿Por qué no un gato, por ejemplo? que son animales solitarios e independientes ¿Os sentís un poco erizos? Lo veo como un animal que resulta adorable, pero tiene un sistema de defensa contra las adversidades externas que le hace más desagradable, al menos al tacto.

Carolina: Este proyecto parte de una idea mía. Cuando mi niño era más pequeño era un poco tímido, no le gustaba mucho la gente y se cerraba un poco, como hacen los erizos cuando tienen miedo. No pensé tanto en la idea de defenderse, sino en la de hacerse una bola y dejar los problemas fuera.

Luego es un animal que da mucho juego a nivel plástico, poder introducir el papel y jugar con el claroscuro de las púas fue muy divertido.

A veces si me siento un poco erizo, quisiera hacerme una bola y rodar lejos de lo que me asusta.

David: Este proyecto lo abordamos de una manera muy particular. Lo hicimos al contrario. Susana y yo construimos una historia, a cuatro manos, partiendo de unas ilustraciones que nos pasó Carolina. No fue un proceso fácil. Poner palabras a una secuencia de imágenes que ya venían dadas y que la historia funcionara, en formato álbum, fue todo un reto. Disfruté y aprendí mucho y quedé muy contento con el resultado final. Todo un ejercicio de escritura creativa conjunta. Dicho esto, el erizo, protagonista de la historia, fue una elección de Carolina.

En el proceso inicial de escritura, suelo documentarme mucho (deformación profesional) y el caso de los erizos no fue una excepción. Leí bastante sobre sus características y modo de vida. A lo largo de su camino, nuestro erizo va experimentando muchas emociones. En muchas de ellas, me siento totalmente identificado en distintos momentos de mi vida. 

Susana: La elección del protagonista fue de Carolina ya que partíamos de sus imágenes. Es muy enriquecedor crear un proyecto a partir de las imágenes, yo ya lo había hecho con Carolina anteriormente.

David y yo compartimos un documento en el que podíamos escribir de manera individual o de manera sincronizada y así poco a poco fuimos narrando la historia.

Antes de empezar a escribir, como siempre hago, busqué información de los erizos y con David fuimos compartiendo sus características, modo de vida y manera de relacionarse. Al descubrir que se trataba de animales solitarios y nocturnos pensamos que sería interesante trabajar sobre este estado humano. “Filosofeamos” bastante hasta encontrar el sentido que le queríamos dar a la historia en la que planteamos la dualidad entre lo que significa “estar” o “sentirse” solo. 

Esta pregunta la quiero plantear porque a menudo, cuando se critica el estar solo se pone el foco en que somos más egoístas o individualistas desde un punto de vista peyorativo, pero no por que personalmente crea que lo sea. Aún así, aquí la dejo: ¿Creéis que, en la actualidad, somos más individualistas, solitarios, independientes? ¿Es algo negativo desde vuestro punto de vista? 

Carolina: Yo creo que la sociedad actual nos pone delante una nueva realidad en la que creemos estar conectados en todo momento, pero en realidad es una conexión compleja, superficial a veces, irreal otras, que da paso a muchos momentos de soledad y de dudas. Creo que ahora somos más dependientes de demasiadas cosas. No es ni negativo ni positivo, hay que gestionarlo lo mejor posible y adaptarse a los nuevos tiempos.

David: Para mí el tema de la soledad no siempre está relacionado con el individualismo o la independencia. Podemos ser personas solitarias pero no individualistas. Confío mucho en la solidaridad del ser humano. Por desgracia, desde hace muchos años, estamos viviendo situaciones dramáticas a nivel mundial (crisis sociales y económicas, desastres naturales, pandemias, guerras…). Algunas nos tocan de cerca y otras de lejos, o muy lejos. Pero, en cualquier caso, las muestras de apoyo y ayuda social son sorprendentes.

Susana: La manera de relacionarnos con las nuevas tecnologías y las redes sociales nos han llevado a estar hipercomunicados desde la soledad. Es algo incongruente que hemos normalizado. Ver grupos de personas compartiendo una mesa cada uno centrado en su teléfono, recibir un mensaje de alguien que está en la habitación de al lado o compartir momentos cargados de felicidad que muchas veces se alejan de la realidad, es algo a lo que nos hemos acostumbrado… Todo ello nos puede llevar a la falsa creencia de estar acompañados aunque no lo estemos… Sí, definitivamente creo que es algo negativo. 

Ponéis en valor todo esto, pero desde la perspectiva de convivencia con un entorno seguro, de apoyo, ¿no? a veces resulta complicado encontrar ese equilibrio, pero ¿creéis que nos hace más libres?

Carolina: Encontrar el propio equilibrio creo que es uno de los retos más importantes que tenemos que conseguir cada uno y que lleva toda la vida alcanzarlo.

David: Vivimos en sociedad y eso hace que, irremediablemente, tengamos que aprender a convivir respetándonos los unos a los otros. Mi libertad termina donde empieza la del otro; una frase manida, pero totalmente cierta. Entre todos y todas debemos construir un entorno seguro donde se pueda sentir bien tanto quien disfrute de su soledad como quien lo haga justamente de lo contrario. Ese equilibrio, basado en el respeto y la empatía, es lo que nos hace más libres. Que cada uno decida cómo, cuándo y con quién quiere compartir su tiempo.

Susana: Convivencia, o no… yo creo que de lo que se trata, justamente para encontrar ese equilibrio es de respetar las decisiones de cada persona, aunque no coincida con nuestra manera de entender el mundo. El concepto de libertad también puede tener muchas connotaciones… Algunas muy interesantes 

Por último, ¿no resulta (maravillosamente) paradójico que un libro que se titula «Solo» tenga tres autores, dos literarios y una ilustradora?

Carolina: Pues sí, a veces pensamos que estamos solos y hay mucha gente alrededor dispuesta a demostrarnos lo contrario.

David: Pues fíjate que no había caído en eso. Si es que, al final, no estamos tan solos como pensamos o sentimos a veces. Solo hay que estar atentos  Siempre hay personas dispuestas a acompañarnos aunque sea en silencio. Esas compañías me gustan mucho. La cantautora Rozalén lo describe muy bien en una de sus canciones:

«Aunque no entienda, me quedo a tu lado

Y apago la voz

A veces, la simple presencia

Es la mayor comprensión».

Agarrarte a la Vida (2022)

Susana: Qué paradoja, ¿no? Y todavía podemos ir más allá pues nuestras profesiones son muy “solitarias” y uniéndonos conseguimos todo lo contrario aunque cada uno desde nuestra soledad ya que vivimos muy lejos los tres. No le demos más vueltas que seguro que sale otra historia jajaja.

Entre los tres habéis hecho un buen equipo, ya que no es la primera vez que trabajáis juntos. Ya contasteis la historia de «Leo no es un extraterrestre» y habéis colaborado de dos en dos en otras obras ¿Repetiréis pronto? 

Carolina: Ojalá, trabajar con ellos es todo un lujo que espero se repita lo antes posible.

David: Pues no estaría mal. De hecho, sería una alegría repetir. Como dices, hacemos un buen equipo. Pero no hay nada previsto en el horizonte. 

Escribir entre dos es un ejercicio de generosidad que requiere de concesiones. No siempre estamos de acuerdo en todo. Aún así, es un bonito ejercicio y creo que se nos da bien. Susana y Carolina, ¿vamos a por otra historia?  

Susana: ¡Seguro que repetiremos! El equipo funciona aunque, como dice David, no siempre coincidimos pero acabamos encontrando el “equilibrio” entre nosotros. Sobre todo con Carolina que si hace falta hace de jueza jajaja. Un proyecto a tres bandas, escrito a cuatro manos, es un ejercicio de solidaridad que acaba sacando lo mejor de cada uno. 

Después de leer las respuestas, que como digo no lo hice hasta que tuve mi parte de la reseña cerrada, sólo puedo deciros GRACIAS Carolina, David y Susana, porque creo que vuestras palabras hacen crecer este post y esta reseña en la que estamos los cuatros (si no os importa me incluyo) de muchas maneras, pero no solos.

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